ISABEL RUBIO ARROYO | Tungsteno
Windhoek, en Namibia, se convirtió en 1968 en la primera ciudad del mundo en utilizar agua reciclada potable. Hoy, su ejemplo inspira a otros lugares: el Orange County Water District en California abastece a más de un millón de personas con agua reciclada segura, y Singapur, a través de su planta NEWater, produce agua reciclada tanto para consumo industrial como para hogares. Investigamos los proyectos y procesos que permiten que cada gota tenga una “segunda vida”.
Así convierte Namibia aguas residuales en agua potable
Namibia es uno de los países más áridos del África subsahariana, y Windhoek se alza sobre una meseta donde la evaporación es brutal: el 83% de la lluvia que cae desaparece en el aire. La ciudad carece de ríos perennes cercanos y depende de fuentes de agua que reaccionan de manera extrema a los caprichos del clima. Ante la escasez crónica y los graves racionamientos sufridos a finales de los años 50, tuvieron que buscar soluciones innovadoras.
En 1968 nació la Planta de Reclamación de Agua de Goreangab, que usa reutilización potable directa (DPR). Es decir, el agua residual tratada se reintegra directamente a la red de suministro sin pasar por un “amortiguador” natural como un río o un lago. El sistema de Windhoek es como una carrera de obstáculos para el agua: debe superar múltiples filtros y tratamientos hasta convertirse en completamente segura para beber.
Para acompañar el rápido crecimiento de la población y la demanda, se construyó una nueva planta en 2002. Hoy, el sistema de Windhoek es un referente mundial y un ejemplo de gestión sostenible del agua, visitado por expertos de todo el planeta. La planta produce hasta 21 millones de litros diarios. En promedio, el agua potable de la ciudad contiene entre un 20 % y 25 % de agua reciclada. En épocas de sequía extrema, esta fuente puede llegar a cubrir casi un tercio del suministro total.
Namibia tiene un proyecto pionero en convertir aguas residuales en agua potable. Crédito: DW News.
Un gigante del reciclaje de agua potable en California
Hay otros ejemplos destacados. Orange County opera en California el Groundwater Replenishment System (GWRS), reconocido como uno de los sistemas de purificación de agua para reutilización potable más grandes del mundo. A diferencia de Windhoek, que utiliza la reutilización potable directa (al grifo), Orange County aplica una reutilización potable indirecta. Esto significa que, una vez que el agua residual es purificada, no se envía directamente a las casas, sino que se inyecta o se filtra en las cuencas de agua subterránea del condado. Allí, el agua se mezcla con el suministro natural antes de ser extraída nuevamente para el consumo humano.
El sistema puede producir hasta 130 millones de galones diarios (unos 492.000 metros cúbicos), suficiente para cubrir las necesidades de casi un millón de residentes, según el Orange County Water District. Este sistema satisface aproximadamente el 35 % de la demanda total de agua del área y reduce la dependencia de agua importada del río Colorado o del Delta del Norte de California.
Esta es una de las plantas de reutilización de agua potable indirecta más grande del mundo. Crédito: Orange County Water District.
La revolución del agua en Singapur
Singapur también es un referente mundial en gestión del agua. Como nación insular con recursos de agua dulce limitados y poco espacio para reservorios, enfrenta uno de los mayores niveles de estrés hídrico del mundo. El proceso de NEWater convierte las aguas residuales en agua ultra pura y potable mediante tres etapas clave: primero, microfiltración y ultrafiltración para eliminar partículas y bacterias microscópicas; luego, ósmosis inversa, que retiene virus, metales pesados y contaminantes químicos; y finalmente, desinfección ultravioleta para eliminar cualquier resto de microorganismos.
Singapur trata de gestionar el agua de forma segura. Crédito: DW Planet A.
La Planta de Reclamación de Agua de Changi, núcleo del sistema, puede tratar hasta 900 millones de litros diarios. Debido a la falta de espacio en la isla, gran parte del sistema opera hasta 25 pisos bajo tierra, a través de una compleja red de túneles y tanques. El sistema se basa en la reutilización potable indirecta. Aunque el agua es técnicamente potable tras el tratamiento, la mayor parte se destina a usos industriales (especialmente en la fabricación de microchips que requieren agua de extrema pureza) y a sistemas de refrigeración. Solo una pequeña cantidad se bombea a los embalses, donde se mezcla con agua bruta y es tratada nuevamente en plantas convencionales antes de llegar a los hogares.
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