Rating y emisiones
de deuda

El 31 de agosto de 2026, la agencia crediticia Standard & Poor's (S&P Global Ratings) otorga el “Grado de Inversión” a Sacyr.

La calificación obtenida has sido de BBB- con perspectiva estable. 

Membranas que vuelven a tener valor con una segunda vida

Sacyr Agua promueve desde hace años la reutilización de membranas de desalación al transformar el final de su vida útil en una nueva oportunidad.

Este es un ejemplo de cómo creamos no solo soluciones de economía circular sino también beneficios sociales en los territorios donde operamos.

Con una mirada circular, Sacyr Agua impulsa desde hace años la reutilización de membranas de desalación, al transformar el final de su vida útil en una nueva oportunidad. Esta práctica permite alargar la vida útil de un material técnico clave en las desaladoras al evitar su eliminación prematura como residuo y favorecer un uso más eficiente de los recursos.

Las membranas que completan su vida útil en el proceso de desalación de agua de mar pueden tener una segunda vida. En Sacyr las reutilizamos para nuevos usos que amplían su valor.

 

Decenas de membranas procedentes de instalaciones de desalación esperan una segunda vida gracias a tecnologías de reutilización y reciclaje.

 

Nuevas aplicaciones para un recurso con valor


Las membranas que completan su vida útil en el proceso de desalación de agua de mar pueden tener una segunda vida. En Sacyr las reutilizamos para nuevos usos que amplían su valor:


•    Tratamiento de agua regenerada para uso agrícola, cuando los requisitos de calidad son menos exigentes. Esta iniciativa ya se desarrolla en EDAM Skikda O&M y Desaladora Honaine (Argelia), Sohar Operation Services (Omán) y Southern Seawater (Australia).
•    Reutilización en otras plantas de la compañía, donde las membranas se aprovechan como filtros para distintos procesos de tratamiento de agua. Por ejemplo, las membranas de IDAM Torrevieja UTE se han trasladado a IDAM Alicante para seguir siendo útiles en nuevas aplicaciones.
•    Tratamiento de aguas residuales, donde se emplean como parte de procesos terciarios o sistemas MBR (Biorreactor de Membranas).
•    Creación de espacios de ocio y elementos de jardinería en las propias desaladoras, transformándolas en maceteros para plantas, como ya se ha hecho en Sohar Operation Services (Omán).


Con esta iniciativa, en Sacyr Agua damos una segunda vida a las membranas, reduciendo residuos y evitando su eliminación en vertedero. Esta actuación forma parte de nuestro Plan Residuo Cero y contribuye a avanzar en los objetivos de economía circular de la compañía. Se alinea con las líneas de actuación enfocadas en prevenir la generación de residuos no peligrosos y fomentar alianzas que eviten su eliminación, impulsando soluciones sostenibles en todas nuestras operaciones.

 

Personal técnico realiza tareas de control y puesta en marcha de un sistema de filtración mediante membranas.


Más de 10.000 membranas reutilizadas


Entre 2023 y 2025, se han reutilizado más de 10.000 membranas de desalación.  Esta iniciativa ya se desarrolla en distintos proyectos de Sacyr Agua, tanto en España como en otros países, impulsando una gestión más circular de los materiales al prolongar su vida útil y fomentar nuevos usos antes de su descarte. Además, genera un impacto positivo en las comunidades donde operamos al apoyar soluciones vinculadas al tratamiento del agua para actividades agrícolas y productivas.

La representación del coloso custodiando el puerto de Rodas apareció siglos después de que la estatua desapareciera y terminó convirtiéndose en la imagen que todavía asociamos a la representación monumental del dios Helios. Crédito: Ullstein bild/ Getty Images.

Las esculturas colosales que desaparecieron sin dejar rastro

Terremotos, guerras o el propio paso del tiempo hicieron desaparecer algunas de las esculturas más monumentales de la historia. De ellas quedan textos, restos arqueológicos y, en los casos más recientes, imágenes que permiten reconstruir parte de lo perdido. Del Coloso de Rodas a los Budas de Bamiyán, estas huellas permiten conocer cómo fueron levantadas y, en algunos casos, decidir qué hacer con lo que queda de ellas.

MARÍA GÓMEZ BRAVO | Tungsteno

En marzo de 2001 las pantallas de televisión de todo el mundo fueron testigos de la caída de los Budas afganos de Bamiyán. Durante semanas, las explosiones ordenadas por el régimen talibán fueron destruyendo las dos esculturas milenarias. Veinticinco años después, aquellas imágenes se han convertido en un símbolo de la destrucción deliberada del patrimonio cultural y mantienen abierto el debate sobre qué ocurre cuando desaparecen obras monumentales concebidas para perdurar durante siglos.

Mucho antes de Bamiyán, terremotos, incendios, guerras o, simplemente, el paso del tiempo y la reutilización de sus materiales hicieron desaparecer algunos de los colosos de la Antigüedad. De muchas de estas esculturas grandiosas apenas quedan indicios: los textos que las describieron, el lugar donde se levantaron, fragmentos dispersos o las huellas que dejaron en el paisaje. A esas evidencias se suman hoy nuevas herramientas que permiten reconstruir y estudiar monumentos que ya no existen físicamente.

 

Un coloso en constante reconstrucción

 

Pocas esculturas han generado tanta literatura y, al mismo tiempo, tan pocas certezas como el Coloso de Rodas. La figura del gigante dominando la entrada del puerto heleno forma parte del imaginario colectivo, aunque no sabemos si realmente fue así. Esta interpretación surgió siglos después de que la estatua desapareciera y terminó definiendo la forma en que todavía hoy imaginamos al coloso dedicado al dios Helios.

Hoy sabemos que el Coloso fue levantado entre los años 295 y 283 a. C. para conmemorar la victoria de Rodas frente al asedio de Demetrio Poliorcetes y que alcanzó alrededor de 34 metros de altura. Nathan Badoud, autor de uno de los estudios más recientes y exhaustivos sobre la estatua, plantea su posible ubicación en el entorno del actual Palacio del Gran Maestre. También existe un amplio consenso sobre la causa de su destrucción: un terremoto lo destruyó apenas medio siglo después de su construcción.

A partir de ahí comienzan las incógnitas. No se conserva ningún fragmento identificado de la estatua y las fuentes antiguas apenas ofrecen descripciones. Arqueólogos e historiadores han revisado la topografía de la antigua Rodas, los textos clásicos y el contexto político en el que fue erigido para intentar determinar dónde se levantó, cuál era su aspecto y qué significado tenía para una ciudad convertida entonces en una de las grandes potencias del Mediterráneo oriental.

 

La investigación a partir de la literatura clásica junto con disciplinas como la topografía o la ingeniería, cuestiona la imagen y la localización tradicionalmente asociada al Coloso. Foto: Culture Club/Getty Images.

 

A estas investigaciones se ha incorporado también la ingeniería. El conocimiento de la metalurgia helenística, los materiales y el comportamiento estructural del bronce permite comprobar hasta qué punto resultan viables las distintas hipótesis sobre su construcción. Las fuentes antiguas, entre ellas los textos de Plinio el Viejo, siguen siendo fundamentales, pero ya no son la única herramienta disponible para intentar reconstruir un coloso desaparecido hace más de dos mil años.

 

Reconstruir desde el lugar de origen

 

Del Zeus de Olimpia no conocemos con certeza cuándo ni cómo desapareció. Sí sabemos que hacia el 430 a. C. una figura monumental presidía el templo dedicado al dios en el santuario griego del Peloponeso. El edificio se había levantado unas décadas antes, en la primera mitad del siglo V a. C., y sus frontones y metopas estaban decorados con un amplio conjunto escultórico. Frente a él, fuera del recinto sagrado del Altis, se encontraba el taller donde trabajó Fidias, autor de la monumental representación de Zeus.

Las excavaciones recuperaron en ese terreno moldes de terracota, restos de marfil y materiales empleados para trabajar el vidrio. También apareció una pequeña copa con la inscripción Pheidiou eimi (“pertenezco a Fidias"). La cronología de los hallazgos sitúa la actividad del edificio en el tercer cuarto del siglo V a. C., coincidiendo con el periodo en el que se construyó la escultura, una de las Siete Maravillas del mundo antiguo.

 

De la gran escultura de Zeus de Fidias conocemos sus materiales y cómo se fabricaron algunos de sus componentes a partir de los moldes encontrados fuera del recinto sagrado del Altis, donde se situaba el taller. Crédito: Hulton Archive/Getty Images.

 

El Zeus era una escultura criselefantina de dimensiones extraordinarias. La historiadora del arte Judith M. Barringer sitúa su altura en torno a los 13,5 metros, una escala que obligó a construir la figura a partir de una estructura interior, probablemente de madera, sobre la que se dispusieron diferentes materiales, principalmente marfil para representar la piel y oro para las vestimentas. Los moldes encontrados en el taller permiten estudiar cómo se fabricaron algunos de esos componentes, aunque todavía no sabemos con precisión cómo se ensambló el conjunto.

La combinación de materiales también condicionaba su conservación. El marfil y la madera son sensibles a las variaciones de humedad. Cuando el viajero y geógrafo griego Pausanias visitó Olimpia en el siglo II d. C., dejó constancia de la presencia de aceite en una depresión situada delante de la estatua. Se ha interpretado como una posible medida para proteger el marfil de las condiciones ambientales, aunque investigaciones posteriores apuntan también a una función óptica: la superficie podría haber ayudado a reflejar la luz sobre la figura. Ambas hipótesis siguen abiertas.

 

Las imágenes que sobrevivieron a los Budas

 

Tras las explosiones, las dos grandes hornacinas de Bamiyán quedaron prácticamente vacías y los restos de las esculturas se acumulaban a sus pies. Para estudiarlas, los investigadores disponían de algo que nunca existió en el caso del Coloso de Rodas o el Zeus de Olimpia: las fotografías tomadas antes de su destrucción.

 

La estatua de Buda en pie más alta del mundo, situada en la provincia afgana de Bamiyán, fue destruida con las explosiones ordenadas por el régimen talibán en 2001. Crédito: JEAN-CLAUDE CHAPON/AFP/GETTY.

 

Apenas tres años después, Armin Grün, Fabio Remondino y Li Zhang, de la ETH de Zúrich, recurrieron a tres colecciones de imágenes anteriores a 2001 para reconstruir digitalmente el Gran Buda. El trabajo, publicado en The Photogrammetric Record, combinó fotografías de visitantes con otras realizadas específicamente para obtener mediciones. La fotogrametría permitió recuperar su forma y dimensiones y generar un modelo en tres dimensiones.

Las técnicas digitales se aplicaron también al acantilado. El escáner láser y la fotogrametría sirvieron para documentar las hornacinas y los restos y obtener una referencia precisa de su estado. Años después, algunos proyectos incorporaron estos datos a entornos virtuales para estudiar diferentes medidas de conservación y restauración antes de intervenir sobre el conjunto.

En 2017, un estudio publicado en PLOS ONE analizó las capas de pintura adheridas a algunos fragmentos para reconstruir parte de la historia de su decoración. Los análisis encontraron proteínas de huevo empleadas como aglutinante en las capas originales y leche de vaca y cabra en repintados posteriores, lo que permitió diferenciar distintas etapas y materiales utilizados en los Budas a lo largo del tiempo.

 

Reconstruir o conservar la ausencia

 

Las tecnologías digitales han permitido reconstruir el aspecto de los Budas con una precisión impensable hace unas décadas. Pero convertir esos modelos en una reconstrucción física abre un debate diferente. Veinticinco años después de su destrucción, el futuro de las hornacinas de Bamiyán sigue sin estar resuelto.

Las propuestas han ido desde mantenerlas vacías hasta reconstruir parcial o totalmente alguna de las figuras. La UNESCO y los expertos que han trabajado en el conjunto han analizado durante años las distintas posibilidades. No se trata únicamente de determinar qué puede reconstruirse: hay que valorar la estabilidad del acantilado, los fragmentos originales que podrían reutilizarse, la autenticidad de una eventual intervención y su significado para las comunidades vinculadas al valle.

 

 

La reconstrucción de los Budas de Bamiyán, demolidos por el régimen talibán en 2001, mantiene abierto el debate sobre cuánto de esa ausencia debe conservarse. Crédito: KAMRAN SHAFAYEE/AFP via Getty Images.

 

A estas cuestiones se añade el valor histórico de la propia destrucción. Las explosiones de 2001 modificaron para siempre el conjunto y sus huellas forman ya parte de la historia reciente de Bamiyán. Por eso, entre las alternativas estudiadas se ha planteado mantener al menos una de las hornacinas vacía como testimonio de lo ocurrido, frente a otras propuestas que defienden recuperar, en distinto grado, la presencia de los Budas.


Tungsteno es un laboratorio periodístico que explora la esencia de la innovación.

S&P Global Ratings otorga a Sacyr un rating 'investment grade'

  • La agencia asigna a Sacyr una calificación crediticia corporativa de BBB- a largo plazo, con perspectiva estable.
  • S&P, una de las principales agencias de calificación crediticia a nivel mundial, destaca la fortaleza y predictibilidad de los flujos de caja del negocio concesional y la estrategia financiera de la compañía.
  • Este reconocimiento supone un nuevo hito en el cumplimiento de los objetivos del Plan Estratégico 2024-2027.

S&P Global Ratings ha otorgado a Sacyr una calificación crediticia corporativa de BBB- a largo plazo, con perspectiva estable, que sitúa a la compañía dentro de la categoría de Investment Grade (Grado de Inversión).

Se trata de la primera vez que Sacyr recibe un rating de S&P, una de las mayores agencias de calificación crediticia del mundo y una referencia para inversores, entidades financieras y emisores de deuda.

La obtención de esta calificación por parte de una de las principales agencias internacionales de rating supone un hito estratégico para Sacyr y reconoce la transformación de su modelo de negocio, su solidez financiera y su evolución hacia un perfil cada vez más concesional e internacional.

S&P fundamenta su calificación en la elevada contribución del negocio concesional, la integración vertical de sus capacidades concesionales y de Ingeniería e Infraestructuras y en la predictibilidad de los flujos de caja, procedentes de una cartera diversificada de activos de largo plazo. La agencia destaca, además, que la cartera está compuesta predominantemente por proyectos basados en pagos por disponibilidad, lo que proporciona estabilidad y limita la exposición al riesgo de demanda.

La calificación de S&P se suma al rating BBB (low), con tendencia estable, otorgado en octubre 2025 por Morningstar DBRS.

Sacyr consolida así su posición dentro de la categoría de Investment Grade, con la incorporación de S&P al grupo de agencias que califican a la compañía dentro de esta categoría, y refuerza el reconocimiento externo de la solidez de su modelo de negocio y de su estrategia financiera, avanzando en el cumplimiento de los objetivos establecidos en el Plan Estratégico 2024-2027.
 

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Agencia Rating Perspectiva Última revisión
S&P Global Ratings BBB- Estable 31 de agosto de 2026
Morningstar DBRS BBB (low) Estable 2 de octubre de 2025

Advertencia: estas calificaciones representan una opinión sobre el grado de solvencia de la compañía y no constituyen una medida exacta de su probabilidad de impago. Además, pueden ser revisadas, suspendidas o retiradas en cualquier momento por las respectivas agencias de calificación.

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  • Sostenibilidad

Impulsamos la Transformación Natural

Lanzamos Transformación Natural, una nueva serie que muestra cómo nuestras infraestructuras se integran con la protección de la biodiversidad y el desarrollo sostenible. En este primer capítulo visitamos el proyecto  Buenaventura – Loboguerrero – Buga (Colombia) y su iniciativa Camino de las Aves.

En Sacyr, entendemos que el progreso y la sostenibilidad van de la mano. Por ello, lanzamos Transformación Natural, una nueva serie de contenidos dedicada a visibilizar y dar voz a las iniciativas con las que protegemos, restauramos y potenciamos los ecosistemas en las áreas donde desarrollamos nuestros proyectos.

Esta serie complementa nuestra ya consolidada Transformación Circular, que explora cómo integramos la economía circular en nuestras obras. En Transformación Natural, profundizamos en cómo nuestras infraestructuras conviven en armonía con el entorno y contribuyen activamente a su mejora.

Camino de las Aves, un corredor de vida

Para inaugurar Transformación Natural, viajamos a Colombia, un país que alberga el 20% de las especies de aves de todo el planeta. Allí, presentamos Camino de las Aves, una iniciativa pionera en nuestro corredor Buenaventura – Loboguerrero – Buga.

Camino de las Aves es mucho más que una ruta de avistamiento ornitológico; es una iniciativa de desarrollo sostenible que impulsa el turismo de naturaleza como motor económico y social. De la mano de sus protagonistas, Luis Mario y Natalia Losada (Gerente de Calidad y Medioambiente de Sacyr), exploraremos el profundo impacto de este proyecto en la región.

Como señala Natalia Losada: "Esta es más que una ruta de avistamiento; es una red de comunidades, naturaleza y cultura que transforma la biodiversidad en bienestar y orgullo."

Este proyecto ejemplifica nuestra visión: articula a comunidades locales, guías turísticos, negocios de la zona y espacios de avistamiento, creando un modelo que no solo protege uno de los territorios con mayor diversidad de aves del mundo, sino que también genera oportunidades económicas tangibles y fortalece el orgullo territorial de sus habitantes.

Descubre cómo en Sacyr construimos un futuro donde la infraestructura y la naturaleza crecen juntas:

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