ISABEL RUBIO ARROYO | Tungsteno
Desde que comenzó la invasión rusa en Ucrania, los satélites se han convertido en un arma indispensable para los ejércitos, los servicios de inteligencia y los grupos humanitarios. Centenares de imágenes capturadas desde el cielo documentan tanto los movimientos de las tropas como los daños a infraestructuras e incluso los flujos de refugiados. Analizamos cómo se utilizan estos aparatos para valorar la situación sobre el terreno y tomar decisiones estratégicas en el conflicto.
Los ‘espías’ del cielo
Incluso antes de que las tropas rusas llegaran a Ucrania, los satélites comerciales de vigilancia ya estaban mapeando los planes del Kremlin. En febrero, unos días antes de que Rusia invadiera el país, Putin dijo que las tropas reunidas en la frontera se estaban retirando. Pero, tal y como recoge The Wall Street Journal, las imágenes satelitales decían lo contrario y mostraban, además, que Rusia había construido un puente desde Bielorrusia para que los tanques pudieran cruzar un río y seguir su camino hacia Ucrania. El proveedor de imágenes Planet Labs PBC, que trabaja con el Pentágono, detectó el puente gracias a su flota de aproximadamente 200 satélites que escanea todo el país una vez al día.
Mientras que los satélites del gobierno de Estados Unidos son costosos y puede llevar años construirlos y desplegarlos, los comerciales son relativamente baratos y pueden ofrecer información muy útil. Aunque no ofrecen la misma calidad, tienen una gran ventaja: los datos se pueden compartir fácilmente sin las restricciones de seguridad a las que están sometidos los aparatos de múltiples gobiernos. Además, algunas tecnologías pueden mejorar la calidad de las fotografías capturadas. Por ejemplo, la empresa española Tracasa utiliza aprendizaje profundo para multiplicar por cuatro la resolución de las imágenes de los satélites Sentinel-2 de la Agencia Espacial Europea (ESA), pasando de los 10 metros por píxel en cada imagen a los 2,5 metros por pixel.
Algunas tecnologías pueden multiplicar la resolución de las imágenes de los satélites. Crédito: Tracasa.
Satélites que vigilan con nubes y en la oscuridad
Ucrania se ha beneficiado de la información que recopilan múltiples satélites comerciales de diferentes potencias. Además de capturar imágenes ópticas, algunos pueden ver a través de las nubes y rastrear los movimientos de las tropas durante la noche. Esto es especialmente importante teniendo en cuenta que “Ucrania es un lugar complicado y tiene muchas nubes y operaciones nocturnas”. Así lo afirma Mike Greenley, presidente ejecutivo de la empresa canadiense de tecnología espacial MDA, que señala que algunos aparatos pueden detectar dónde se han movido los vehículos, incluso con mal tiempo, y tanques escondidos debajo de los árboles.
Con toda esta información que viene desde el cielo, a Rusia le ha resultado complicado ocultar sus acciones militares. Aparte de para luchar contra las fuerzas rusas, Ucrania utiliza las imágenes de estos satélites para poner a la opinión pública de su lado al informar de posibles crímenes de guerra y matanzas de civiles, rastrear los flujos de refugiados y detectar fosas comunes en el país. De hecho, algunos grupos humanitarios también utilizan la información recopilada por los satélites para mapear el caos y evacuar a los civiles.
Ucrania usa las imágenes para valorar la situación sobre el terreno y tomar decisiones estratégicas en la invasión. Crédito: Maxar Technologies.
La contraofensiva rusa
Rusia también trata de sacar partido al potencial de los satélites en el conflicto, pero tiene una limitación: según sospechan algunos analistas, lleva tiempo usando una flota pequeña e inadecuada de satélites de vigilancia. Estos aparatos, en algunos casos, dependen de tecnología obsoleta o de piezas importadas que ahora son más difíciles de conseguir debido a las sanciones occidentales. “En principio, Rusia ya está prácticamente ciega en órbita”, explica Bart Hendrix, analista y experto en programas espaciales soviéticos y rusos con sede en Bruselas, a la corporación radiofónica estadounidense Radio Free Europe/Radio Liberty (RFE/RL).
Pavel Podvig, experto en las fuerzas armadas rusas y miembro principal del Instituto de Investigación sobre Desarme de la ONU en Ginebra, señala otro posible problema: el procesamiento de los datos. “Una cosa es tener satélites y otra cosa es poder usarlos. [Rusia] necesita un sistema que le permita transferir rápidamente la información de los satélites a las personas adecuadas para que la procesen y se la transfieran a los responsables, por ejemplo, de la designación de objetivos”, afirma. El hecho de que Rusia tenga algunos satélites todavía volando “no significa que exista tal sistema, y si existe, es difícil decir cómo de bueno o malo es”.
Las principales potencias del planeta son conscientes del potencial de las imágenes recogidas por estos satélites más allá de la invasión de Ucrania. Estos aparatos pueden ser útiles para desentrañar los detalles de todo tipo de conflictos. Ahora, gracias a este tipo de imágenes, los gobiernos ya no pueden realizar acciones militares a gran escala sin que todos lo sepan. Tal y como señala el cofundador y director ejecutivo de Planet Labs PBC , Will Marshall, “nos estamos moviendo hacia una era transparente y responsable a través de estas tecnologías”.
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