Domingo Zarzo Martínez
Director de Proyectos Estratégicos, Comunicación y Relaciones Institucionales
Sacyr Agua
La Directiva (UE) 2024/3019 TARU (de Tratamiento de Aguas Residuales Urbanas), fue publicada en el Diario Oficial de la Unión Europea el 12 de diciembre de 2024. Esta Directiva obliga a los estados miembros a adaptar su legislación nacional en un plazo de 30 meses (hasta julio de 2027), y en España ya tenemos un anteproyecto de ley que fue aprobado el 26 de junio de 2026.
Es una directiva importante para el tratamiento de aguas residuales porque promueve la reutilización del agua, se fija el objetivo de descarbonización del sector para 2045 y amplía las exigencias de la directiva anterior de 1991 respecto al tamaño de los municipios (> 1.000 hab.) y a la calidad del agua.
Implementa tratamientos avanzados (llamados cuaternarios) para la eliminación de contaminantes de preocupacion emergente (CECs: fármacos, productos de cuidado personal, drogas, etc.), estableciendo además su financiación parcial por sus productores.
Respecto a este último aspecto, la Directiva introduce el concepto de Responsabilidad Ampliada del Productor (RAP), por la cual las industrias farmacéuticas y de productos de cuidado personal deberían financiar al menos el 80% del coste de implementación de los tratamientos para la eliminación de los CECs siguiendo el principio de “quien contamina paga”.
Cada Estado miembro de la UE tendrá la obligación de diseñar y poner en marcha un esquema de RAP específico para este fin, lo que significa que no habrá un sistema único a nivel europeo, sino que cada país lo adaptará a su marco legal y administrativo.
Los fondos recaudados se destinarán específicamente a cubrir los costes de inversión y operación asociados a la instalación y mantenimiento del tratamiento cuaternario en las plantas de tratamiento de aguas residuales.
La Directiva fomenta que estas tasas sean "moduladas", es decir, que varíen en función de la peligrosidad, la persistencia o la cantidad de microcontaminantes que contengan los productos. Esto debería incentivar a los productores a diseñar y comercializar productos con menor impacto ambiental.
La realidad es que varias industrias farmacéuticas han recurrido el régimen de Responsabilidad Ampliada del Productor. El sector ha presentado demandas y recursos argumentando que penaliza injustamente a la industria y carece de rigor empírico y proporcionalidad, por lo que veremos en los próximos meses/año como se concretan estas responsabilidades y como se da forma y contenido a la RAP en España.
Es previsible también la industria traslade parte de estos costes al precio final de los productos, aunque el objetivo de la EU es que sea de forma proporcionada y que incentive la innovación hacia productos más sostenibles.
Un concepto similar, aunque en otro ámbito (el consumo de agua), podemos encontrarlo en el nuevo Real Decreto de Reutilización 1085/2024, en el que se abre por primera vez la puerta legal para que industrias y empresas privadas puedan financiar en España infraestructuras de depuración o reutilización para compensar su huella hídrica, es decir, para avanzar en el concepto Water Positive. Esta medida abre también potencialmente la posibilidad de modelos de participación público-privada para infraestructuras de agua, los cuales, a diferencia de otros países, no son frecuentes en España.
Las grandes empresas, comprometidas con el movimiento Water Positive
Las mayores 50 grandes corporaciones mundiales (empresas como Amazon, Microsoft, Google, Coca-Cola, Tesla, etc), se han comprometido a ser Water Positive antes de 2030, y encabezadas por las tecnológicas (las mayores consumidoras de agua por los data centers) ya están realizando numerosas inversiones en este ámbito.
Por ejemplo, Amazon Web Services ha comprometido 17 millones de euros con el Gobierno de Aragon para compensar la huella hídrica de sus nuevos data centers en construcción y Microsoft está también financiando en España mejoras de regadíos para agricultores o reducción de pérdidas en redes de agua potable en municipios.
El grupo Sacyr puede decir que es Water Positive tal como se ha medido y certificado nuestra huella de agua por medio de la ISO 14046 desde 2022, y gracias a nuestra producción de agua desalada y reutilizada, tenemos un balance neto positivo de agua en todo el grupo, en todos los países donde operamos y en todas nuestras actividades (producimos más agua de la que consumimos).
Gracias a todas estas nuevas regulaciones se abren nuevas oportunidades de inversión y negocio en España y Europa para Sacyr (solo en España, el Ministerio para la Transición Ecológica y las asociaciones sectoriales calculan unas inversiones de 24.500 millones de euros para cumplir con la DTARU).
En Sacyr estamos muy preparados para asumir estos retos e inversiones; ya en el año 2015, Sacyr Agua construyó el tratamiento avanzado de la EDAR de La Gavia en Madrid (que actualmente también operamos) de 1 m3 por segundo, uno de los más grandes de España, y hemos realizado numerosos proyectos de innovación incluyendo pilotajes de distintas tecnologías sobre la eliminación de contaminantes emergentes y microplásticos.
Del mismo modo, desde Sacyr Agua se ha promovido desde sus orígenes la iniciativa Water Positive y se ha establecido una estrategia para atacar este nuevo mercado incipiente, mediante la identificación de potenciales proyectos de compensación internos para ofrecer a compañías e industrias.







