Hemos puesto en marcha una iniciativa pionera en la desaladora de Sohar (Omán) para conectar industria y gestión del agua: capturamos CO₂ procedente de chimeneas industriales para utilizarlo en la remineralización del agua desalada.
El proyecto demuestra cómo la innovación y la colaboración entre sectores pueden reducir emisiones, optimizar costes y acelerar la sostenibilidad.
Aunque la producción de acero y la desalación de agua parecen actividades ajenas, el hub industrial de Sohar ha demostrado que pueden ser complementarias.
La planta Sohar 4 IWP, gestionada por Sacyr Agua, necesita CO₂ para estabilizar el pH del agua producida, evitar incrustaciones en las redes de distribución y garantizar un agua segura y apta para usos humanos, agrícolas e industriales.
Tradicionalmente, este CO₂ se adquiría a proveedores externos, con un elevado coste económico y energético. La proximidad de grandes emisores industriales dentro del propio hub abrió la puerta a una solución más eficiente: capturar el CO₂ en origen y reutilizarlo localmente.
Simbiosis industrial con impacto ambiental y económico
La iniciativa, impulsada por Abdullah Al Sadi, director del servicio de operaciones de la planta de Sohar, permite transformar una emisión industrial en un recurso clave para el tratamiento del agua. Este modelo de simbiosis industrial reduce emisiones en origen, mejora la calidad del agua producida y optimiza los costes operativos.
“El uso de CO₂ capturado nos permite mejorar la calidad del agua mientras reducimos emisiones directamente en su origen”, explica Al Sadi.
El proyecto fue reconocido con el Premio Innovadores Naturales 2025 de Sacyr, en la categoría Somos Excelencia.
Eficiencia operativa
La planta Sohar 4 IWP produce cerca de 250.000 m³ de agua al día. Actualmente utiliza unas siete toneladas diarias de CO₂, aunque se espera que alcance las 12 toneladas en los próximos años.
La captura local del CO₂ elimina prácticamente los costes logísticos y permite reducir el coste del gas en torno al 40 %.
Menos huella de carbono y menos productos químicos
Aunque el proceso no reduce la energía necesaria para desalar, sí disminuye la huella de carbono del agua producida, al sustituir CO₂ de origen fósil comprado externamente por CO₂ capturado de la industria local.
Además, el uso de CO₂ capturado reduce la necesidad de otros productos químicos como la cal hidratada, el carbonato o el bicarbonato sódico, y permite optimizar el uso de cloro. Todo ello se traduce en menor impacto ambiental, menores costes operativos y una química del agua más eficiente.
Este enfoque también favorece el acceso a ventajas regulatorias, una mayor aceptación social y una mejor posición competitiva en mercados cada vez más exigentes en sostenibilidad.
Mirando al futuro
Tras dos años de desarrollo, el proyecto entra ahora en una nueva etapa centrada en consolidar pilotos, obtener permisos y escalar hacia soluciones comerciales replicables en otros entornos industriales.
Un nuevo ejemplo de cómo la innovación y la colaboración intersectorial pueden convertir los grandes retos ambientales en oportunidades compartidas.
