El hormigón proyectado es esencial en la construcción de túneles: estabiliza las excavaciones y garantiza la seguridad de los trabajos.
Pero no todo el material queda adherido a la superficie del túnel. Una parte y cae al suelo y genera residuos y pérdidas de material, más operaciones de limpieza y un mayor impacto ambiental. En condiciones normales, el desperdicio puede superar el 15% del hormigón utilizado en esta tarea.
Sacyr Ingeniería e Infraestructuras ha desarrollado un proyecto piloto, ECO-Shot, en la construcción de la línea 5 del Metro de Bilbao para buscar soluciones a este problema. El objetivo ha sido evaluar el comportamiento del aditivo MC-Montan Shotsol, diseñado para mejorar la cohesión del hormigón y reducir significativamente el “rebote”. Ya habíamos utilizado este aditivo en un proyecto en Colombia.
“El ensayo se desarrolló en condiciones reales de obra, comparando dos mezclas idénticas, diferenciadas únicamente por el aditivo”, explica Pablo García del Campo, director técnico de Cavosa. “Para garantizar la fiabilidad de los resultados se mantuvieron constantes todos los factores de ejecución: mismo robot de proyección, mismo operador, mismo entorno de trabajo y mismo volumen proyectado”, añade.
En estas pruebas, la cantidad de material rechazado pasó del 12,5% al 7,6%, lo que supone una reducción cercana al 40%.
“Durante las pruebas, se observó un comportamiento más estable de la mezcla y un bombeo más continuo, reduciendo los ajustes necesarios durante la aplicación. Esto se traduce en una ejecución más fluida, menor desgaste de los equipos y una mejora de la productividad”, afirma García del Campo.
El impacto más relevante está en ámbito ambiental. Al necesitar menos hormigón para conseguir el mismo resultado, disminuye el consumo de cemento, uno de los materiales con mayor huella de carbono del sector de la construcción.
Según las estimaciones realizadas, esta mejora permitiría evitar alrededor de 253 toneladas de emisiones de gases de efecto invernadero, gracias tanto a la reducción de materiales como a la disminución de los transportes asociados a la obra.
Iniciativas como esta nos permite seguir avanzando hacia una construcción más eficiente, más competitiva y sostenible y demuestran que la innovación aplicada en obra puede generar beneficios económicos, operativos y ambientales.
